Por Eduardo San Marcos
La masticación exhaustiva de los alimentos, consiste en la completa trituración y salivación de cada bocado de comida, hasta que el alimento ingerido se disuelva por completo en la boca. La masticación exhaustiva es el correlato de las sucusiones de las preparaciones homeopáticas: trituración, dilución y potenciación de subsancias; es así como se logra extraer y absorber de la manera más eficiente, todos los nutrientes contenidos en la comida. Lo que se puede constatar con este ejercicio, que toma en promedio 100 masticaciones (*) por cada bocado, es que cuando el alimento se deshace por completo en la boca, lo que pasa al estómago tiene ya la esencia de quien lo está comiendo, es ya parte de su cuerpo; mientras que si se pasan pedazos de comida, esto funciona como un cuerpo extraño en el resto del tubo digestivo; la saliva ha impregnado y transformado un ente extraño al cuerpo, en un fluído integrado al tubo digestivo.
El alimento es totalmene disuelto en la boca, no solamente por el efecto de la trituración mecánica, sino además por la acción de dos enzimas salivares, la tialina, una amilasa que desintegra los almidones en azúcares simples y la lipasa salivar que convierte los triglicéridos en diglicéridos y ácidos grasos; esto es de trascendental importancia para el normal funcionamiento del estómago, porque en el estómago no hay amilasas; así, la presencia de almidones indigeridos, elevará el ph gástrico y operará como un obstáculo a la unión de las proteínas con la pepsina, la enzima que rompe las proteínas en péptidos de bajo peso molecular, la cual, opera a un ph intensamente ácido. El primer efecto de los alimentos mal masticados es en consecuencia, la prolongación del tiempo de vaciamiento del estómago; a nivel macro, por efecto de obstáculo “mecánico”, a la penetración de la pepsina y la lipasa gástrica al centro de los fragmentos ingeridos. Un efecto directo de esta exposición, es la colonización bacteriana del contenido gástrico, con la consecuente transformación patógena de la flora intestinal. La acción de dichas bacterias, determina una disregulación del sistema inmunológico asentado en el colon, lo cual se hace efectivo como la producción excesiva de sustancias conocidas como citoquinas por parte de las celulas de defensa. Las citoquinas determinan una estructuración anormal de la matrix extracelular de todo el organismo incluída obviamente la sustancia blanca del cerebro.
Los microorganismos del intestino producen ademas neurotransmisores como la serotonina y la dopamina y ácidos grasos de cadena corta; que viajan a traves del nervio vago, directo al cerebro, confomando lo que se conoce como el eje intestino-cerebro. El nervio vago conecta físicamente el tronco encefálico, los nucleos del llamado “cerebro reptil” con todas las visceras. Las bacterias intestinales estimulan las terminaciones del nervio vago mediante aquellos neurotransmisores y otras sustancias, permitiendo que los mensajes del microbioma lleguen directamente al cerebro en cuestion de segundos. Una flora bacteriana equilibrada favorece la estabilidad emocional y la memoria; Una flora bacteriana en disbiosis genera ansiedad, depresión y estados de fatiga.
Una masticación exahustiva, lenta y consciente estimula el nervio vago, activando el sistema parasimpático para un procesamiento eficiente del alimento, la llamada fase cefálica de la digestión. En el inicio de esta fase, el simple hecho de oler, ver, saborear o incluso imaginar comida se produce la activacion dicho nervio el cual envía señales desde el cerebro hacia el sistema digestivo antes de que el primer bocado llegue al estómago. De esta manera, las células parietales comiencen a secretar ácido clorhídrico y pepsinógeno el precursor de la pepsina; en el páncreas el estímulo vagal libere las primeras enzimas digestivas y la insulina en el torrente sanguíneo; en el hígado y la vía biliar, se inician las contracciones de la vesícula para preparar la liberacion de bilis destinada a la digestión de las grasas. La acción mecánica y la salivación de una masticacion en calma y prepara de esta manera a todo el aparato digestivo para procesar los alimentos de manera eficiente. Un buen tono vagal favorece un estado de relajación gastrointestinal, reduce la inflamación y mejora la motilidad de todo el tracto digestivo, facilitando una digestión sin pesadez. La masticación exhaustiva cura la dispepsia, y es el fundamento para la sanación de todas las enfermedades del aparto digestivo.
La mejor percepcion de sabores y olores que permite una masticación lenta funciona como una herramienta de reeducación conductual y psicológica; una verdadera terapia conductual, porque rompe automatismos, restaura el control consciente sobre el acto de comer concentrando la atención en el presente, eliminando los pensamientos errantes de la red neuronal por defecto que el cerebro activa durante las tareas automáticas; y para esto es de extremada importancia ejercitarse en contar las masticaciones, en llevar concientejmente la cuenta hasta 100. Es asi que disminuye la ansiedad y se controla el estrés, origen de la glotoneria impulsiva. Esto sincroniza ademas las señales de saciedad: el cerebro tarda unos 20 minutos en registrar que el estómago está lleno. Masticar despacio da tiempo a que las hormonas de la saciedad como la leptina actúen, evitando la sobreingesta de alimentos. El nervio vago comunica al cerebro cuándo se ha comido lo suficiente, lo que ayuda a regular el apetito y previene comer en exceso; configurando por lo tanto, una eficiente estrategia para bajar de peso.
Por todos estos hechos y por el ahorro del gigantesco desperdicio de energía del excesivo movimiento y trabajo del estómago; por el ahorro de enzimas en el hígado, estómago, intestino y pancreas; de las hormonas de regulación de la digestión; la disminución de los valores de insulina y por la reducción de los niveles de toxicidad del intestino grueso y por ende, la carga tóxica sobre hígado y riñon; es que podemos entender el profundo efecto regenerador de todo el organismo de una correcta y exhaustiva masticación. Esta restablecida economía orgánica se expresa finalmente en una incrementada flexibilidad metabólica; en la capacidad para generar de manera óptima la energía al interior de todas las celulas; y en consecuencia, en el rejuvenecimiento de todo el organismo. Cuando entendemos la relación del ser humano con su alimento, como una relación de entes y esencias, definimos el acto de la alimentación, y su primer proceso, la masticación como una filosofía, fundamentada en la ciencia, la antropología de la masticación.
(*) algunos alimentos requieren menos de 100 masticaciones cuando se comen solos, como por ejemplo las papas; otros como los vegetales crudos, requieren más de 100 masticaciones. La recomendacion general es la de ingerir bocados pequeños.

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